FIESTA CAMPERA
La Peña Taurina Oriolana «Jose Maria Manzanares, hijo», celebra con Toreo y Distinciones su tradicional «Fiesta Anual»
Recibieron Distinciones la Saga Oliver, el empresario Nacho Lloret y Jose Maria Jericó.
Miguel Sellés fue nombrado Socio de Honor.
ORIHUELA (Alicante). Lunes 12 de enero de 2026 – REDACCION.- Foto: ANTONIO VIGUERAS. Con la llegada del invierno los aficionados se movilizan a través de las múltiples peñas taurinas existentes en todo el territorio nacional, para continuar manteniendo la llama sagrada de la Tauromaquia, durante los meses en que por razones de calendario los festejos taurinos desaparecen. Así la Peña Taurina Oriolana, José María Manzanares, hijo, celebro en el pasado sabado su fiesta campera anual en las instalaciones que tienen junto a su sede. Acudieron más de un centenar de socios e invitados, los cuales participaron en un suculento almuerzo mañanero, para después presenciar la lidia de cuatro añojos pertenecientes a la ganadería La Paloma de Alicante, que fueron lidiados por los alumnos de la Escuela Taurina de Alicante: Angelín, Iker Ruiz, Rodrigo Villalón y Jorge Infer, todos ellos demostraron estar en un momento optimo con buenas aptitudes taurinas asimiladas positivamente en la escuela.
También hubo algunos aficionados que se atrevieron a probar fortuna ante los astados saliendo todos ellos con la satisfacción de dar unos pases y sentirse toreros por un momento, toda la jornada campera fue amenizada por una charanga que deleito a los asistentes con su música.
Al finalizar la jornada campera se paso a los salones del popular restaurante Casa Corro, instalado a escasos metros de donde esta peña tiene su sede, para degustar un suculento menú en el que a los postres y presentado por nuestro compañero José María Jericó se procedió a la entrega de las distinciones anuales que esta peña realiza a personas del mundillo taurino destacadas por su profesionalidad y entrega, como fue el caso de los premiados.
DISTINCIONES ANUALES: A la Saga Oliver, una familia vinculada a la tauromaquia desde el siglo XVIII a través del puesto que el primer Oliver comenzó ocupando como conserje de la plaza el año 1891, al que siguieron sus hijos y nietos, hasta llegar a Juan Oliver Oliver, que al pasar la plaza de manos de sus propietarios privados a manos del Ayuntamiento de Alicante, al ser esta adquirida por el consistorio, que lideraba el primer alcalde socialista de la transición José Luis Lasaletta el año 1979. No obstante, Juan Oliver ha continuado a través de todos estos años hasta la actualidad vinculado a la plaza ocupando diferentes cargos, el primero como director de la primera Escuela Taurina Municipal que se creó en Alicante el año 1984 y después como secretario–gerente del empresario Ignacio Lloret Carmona cuando llegó la primera vez como empresario de la plaza el año 2014, puesto en el que continua.
Juan Oliver, visiblemente emocionado, recibió junto a sus hijos Daniel y Álvaro Oliver, ambos toreros vinculados como banderilleros con importantes figuras del toreo y muy especialmente con casi todos los toreros y novilleros que han surgido en Alicante en las últimas décadas, unas placas conmemorativas de manos del Vicepresidente de la peña, Pedro Gómez Martínez y los socios José Luis Mateo y Mateo Hernández.
Al empresario de la plaza, Nacho Lloret, se le concedió esta distinción anual, por la magnífica labor que ha venido realizando a lo largo de las distintas épocas en que ha dirigido la plaza de Alicante, una gestión que ha sido recientemente renovada por un año más con la posibilidad de dos prorrogas. A Nacho se le impuso, de manos del presidente de la peña José Manuel Martínez Bernal, la insignia de plata de la Ciudad de Orihuela, mismo emblema que recogió sorpresivamente nuestro compañero José María Jericó como reconocimiento a la colaboración que a través de todos estos años ha venido realizando con esta peña taurina. El empresario Miguel Sellés fue nombrado Socio de Honor.
Alfonso Romero y Antonio Aparicio, Una Fiesta Campera de «Puerta Grande» en «La Herencia» / Por Pepe Castillo Abreu.
Alfonso Romero dejó para recordar una ramillete de mecidas verónicas y series de muletazos por ambos pitones, con la profundidad y el empaque de su inconfundible personalidad y elegante toreria.
Antonio Aparicio, celebraba su mayoria de edad, en una gran «Fiesta Campera» que no olvidará; como tampoco olvidará el cariñoso brindis con extenso discurso que le dedicó Alfonso Romero. El novillero con caballos de Torre Pacheco, estuvo bullidor, con muchas ganas de agradar, pero con un punto de arrebato.
EL JIMENADO -Torre Pacheco- (Murcia). Lunes 22 de diciembre de 2025. Crónica y Fotos: Pepe Castillo Abreu. Aplazada por lluvias la semana anterior, este pasado domingo se pudo celebrar la doblemente anunciada «fiesta campera», en el incomparable marco de la bonita y cuidada Finca «La Herencia». La mañana se presentó fresquita con nubes y claros que hicieron temer lluvia, que perdonó durante todos los actos previstos. Para empezar, se ofreció a la multitudinaria asistencia en familias, con mucha gente menuda, un suculento almuerzo con
todo lo imaginable: embutidos, surtido de quesos, migas, barbacoas, chips…, y todo acompañado de liquidos elementos a elegir.
Alrededor de las 12 del mediodia, llegó la muy esperada hora de centrar toda la atención en el amplio y muy cuidado ruedo. El paseillo se hizo con toda la liturgia debida, al frente el matador de toros murciano Alfonso Romero y el novillero con caballos pachequero Antonio Aparicio, les seguian las cuadrillas, todos impecablememte vestidos de corto, sombrero cordobés de ala ancha los matadores y gorra campera los subalternos.
La «reaparición en los ruedos» en este especial evento del recordado y muy querido maestro Alfonso Romero, había despertado gran expectación entre sus fieles seguidores; así, llegaron de distintas partes de la Región y hasta de la provincia de Almería muchos de sus incondicionales, entre ellos, citar a José Molina -Presidente de la Peña Taurina «Pepin Liria», de Vélez Rubio-.
Y Alfonso Romero estuvo realmente sensacional, no parecía llevar quitado del toreo tantos años, ni por su físico que conserva como si estuviera en activo, como igualmente por el sitio y momento que lució en una lidia de asombrosa firmeza en la que brilló su personal e inconfundible personalidad y ortodoxo concepto de su tauromaquia. La faena fue completa, pero se hizo muy corta para quiénes seguimos recordando y añorando la «excelencia» de su toreo. El brindis fue muy especial, por lo que se intuyó en los semblantes de Alfonso y Antonio y, desde luego, por lo amplio en discurso.
Por su parte, Antonio Aparicio, que correspondió a Alfonso en el brindis, también tuvo un peso especifico en el interés de verlo torear ante un reto tan comprometido. Nada menos que alternar con un consumado maestro, Alfonso Romero, a quién tanto admira. Y desde Torre Pacheco, tierra natal de Aparicio, encabezado por el Club Taurino de Torre Pacheco, fueron muchos los paisanos que lo acompañaron.
Y el joven novillero, que celebraba su reciente mayoria de edad, dirigido desde el callejón por su mentor Alfonso Romero padre, salió arreando, estuvo muy bullidor, tuvo momentos realmente bonitos y de conexión, siendo muy aplaudido; pero, por otros, la faena atropellaba la razón, por arrebato y
encimismo. A los toros hay que darles necesarios tiempos y medirles las distancias. Tenía muchas ganas de agradar a su parroquia, le pudo la incontenible pasión de juventud, es novillero muy nuevo, con serias ambiciones, y que quiere abrirse camino en esta dificil profesión. Pero, como se sabe, en esto las prisas no son buenas.
Lo importante, Alfonso Romero y la firme promesa Antonio Aparicio hicieron afición en sus muy celebradas actuaciones, que rubricaron con acierto y brevedad. Los dos extraordinarios novillos de Los Chospes que se lidiaron, bien presentados, desiguales de hechuras, fueron mejores colaboradores por noble bravura y calidad, repitieron con prontitud y humillación, y siguieron las telas con celo y profundidad, sin apenas tener que darles toques. Fueron muy aplaudidos en el arrastre con «potente mulilla» todoterreno 4×4, y hasta merecieron la vuelta al ruedo. El ganadero de Los Chospes, Don Fernando Moreno, presenció muy atento la lidia, y disfrutó del excelente juego de sus novillos y las faenas que les hicieron. Y Alfonso Romero y Antonio Aparicio, en medio de clamorosas ovaciones, pasearon máximos trofeos que no hizo falta fueran pedidos por el respetable.
Destacar el orden en todo momento desde el inicio de la lidia, hasta el arrastre, donde hay también que citar la sensacional brega de los subalternos, todos sin excepción, con extraordinarios pares de banderillas de Carlos Pacheco y Antonio Cama. Del picador, aplaudir que recetó en el sitio el picotazo justo y preciso en sus dos intervenciones.
Y la fiesta continuaba con alegre música y un gran ambiente de fiesta, el colofón gastronómico fue con deliciosas monumentales paellas, postres y dulces caseros.
Muchisimas caras conocidas de grandes profesionales murcianos, taurinos y aficionados que llegaron de toda la Región.






























































