Aclarando conceptos / Por Rafael COMINO DELGADO
<LECCIONES MAGISTRALES> POR RAFAEL COMINO DELGADO -Catedrático Universidad de Cádiz
Vi in situ la corrida del día 6 de octubre en Madrid, y después la volví a ver repetida en TV, y oír la opinión del maestro Emilio Muñoz cuando el Sr. presidente de la corrida no atendió la petición de cambio de tercio del torero-maestro Manuel Escribano-y le obligó a poner un par de banderillas más, porque el toro solo tenía tres palos. Era un toro con mucho peligro, cortaba una barbaridad, y Escribano se escapó por su buena técnica, conocimientos y facultades físicas portentosas. La actitud del presidente no le pareció correcta al maestro Muñoz, e hizo algunos comentarios al respeto que después expondremos, pero antes hemos de señalar lo que dicen los cinco reglamentos que conozco sobre el tema.
- a) El Reglamento español, que es por el que se rige Madrid, dice al respecto: “Ordenado por el presidente el cambio de tercio, se procederá a banderillear a las res colocándole no menos de dos ni más de tres pares de banderillas”. Exactamente igual dice el Reglamento taurino de Aragón. No dicen nada más.
- b) El Reglamento andaluz añade a lo del español: “Excepcionalmente, en caso de lluvia o piso impracticable, podrá la presidencia reducir el número de pares para evitar peligros a los ejecutantes de la suerte”.
- c) El Reglamento de Castilla-León dice: “Ordenado por el presidente el cambio de tercio se procederá a colocar no menos de dos ni más de tres pares de banderillas a la res, salvo orden en contra del presidente”.
- d) El Reglamento del País Vasco se expresa así: “Ordenado por la Presidencia el cambio de tercio se procederá a banderillear a la res, colocándole no menos de dos ni más de tres pares de banderillas. No obstante, en supuestos excepcionales la Presidencia podrá reducir el número de pares de banderillas a colocar”.
Por tanto, según todos los reglamentos citados, el Sr. presidente estaba actuando correctamente, si bien según el del País vasco, podría haber considerado el peligro del toro como un supuesto excepcional, y haber cambiado el tercio con solo tres banderillas sobre el toro.
Por otra parte, el maestro Escribano podría, viendo las características el toro, haber mandado banderillear a su cuadrilla, y sin embargo lo hizo él, lo cual es un detalle de agradecer.
El maestro Muñoz argumentaba que, “el presidente no tenía ni idea y el matador puede solicitar el cambio de tercio cuando lo estime conveniente”; lo segundo es verdad, pero en este caso si se cambiaba el tercio se estaba infringiendo el reglamento que rige en Madrid, e igual de verdad es que el presidente puede denegar el cambio, y está en su derecho.
Ahora bien expuesto todo lo anterior, queremos dejar meridianamente claro, que el Sr. presidente de Madrid, la primera plaza del mundo, actuó de acuerdo al reglamento, pero yo que soy presidente de la plaza con más solera del mundo, como es la del Puerto de Santa María (pues tiene su propia solera, que es muchísima, y además la que le añadió Joselito con aquella frase de, “quien no ha visto toros en el Puerto no sabe lo que es un día de toros”), opino que en similares circunstancias hubiese cambiado el tercio, aunque el reglamento andaluz no considere el gran peligro del toro una situación excepcional. Y estoy seguro de que la afición del Puerto me lo hubiese aplaudido, porque es una afición muy entendida, con mucha sensibilidad, que va a la plaza a saborear el toreo, pero saben valorar las situaciones en que, de antemano, se sabe que no habrá lucimiento, pero si puede ocurrir una desgracia, y eso nadie lo quiere.

































